Para darte tiempo

Hay muchos tipos de café y los amamos a todos ellos.

Cafés que son gasolina

Los llamamos "de diario", en una taza cualquiera, que te arrancan las sábanas de encima. En estos casos sólo importa el qué (y los lunes el cuánto). Cafés que te tomas corriendo aunque igualmente vayas a llegar tarde. Cafés en vasos de cartón expulsados de una máquina con grandes promesas y decepcionante sabor. La excusa perfecta para parar un momento y respirar.

Cafés que son amigos

Aquellos en los que no importa el cómo, solo importa el con quién. Cafés que adornan una mesa en la que encontrarse y concentrarse en la importante tarea de arreglar el mundo. 

Pero luego hay cafés contigo mismo

Estos son los que más nos gustan. A deshora, sola, acompañada, en tu casa o en cualquier lugar. Estos cafés saben a lo que tu quieras. Son cafés hechos de tiempo, son cafés para pensar. Puedes compartirlos o puedes quedártelos para ti. En estos casos, no sólo importa el qué, también importa el dónde. Estos cafés merecen una bonita puesta en escena, con una taza que lo vista de solemnidad.


Una taza hecha con paciencia, con mimo, que sabe cuál es su misión:


#DarteTiempo